top of page

Cuando tú estabas

No tardé en darme cuenta que nadie había venido a visitarme en poco más de un año, despierto otro día en esta casa que me cuesta tanto dejar atrás. Vicky, mi segunda hija, me ofreció un espacio en su casa pero no me gustaría arruinar una familia feliz y unida, aparte acá está tu aroma y toda nuestra historia, amor mío, toda una vida juntos hasta que la muerte nos separó, pero bueno, he visto que existen unos aparatos nuevos, internet creo que le dicen, me han preguntado si tengo Facebook pero yo ni sé lo que significa esa palabra, solo sé que mis nietos lo necesitan como si fuera vital para ellos, algo así como el aire o el agua. Justo hace unos días me dejaron un papel con información de un nuevo internet que acaba de entrar a la ciudad. ¡Voy a llamar al número!, pensé. Así mis nietos vienen a visitarme y de paso viene toda la familia y preparo una rica comida.


Al cabo de una semana decidí llamar a mis hijos e hijas, uno por uno, para informarles que ya pueden traer a mis nietos porque he adquirido servicio de internet, todos accedieron a venir el viernes, pasaron los días y yo, emocionada esperando el viernes, comencé a preparar la comida desde la mañana para que todo estuviera listo sin ningún inconveniente. Llegó la hora de almorzar y veo el primer auto llegar, era el de mi hija Vicky. Salgo a recibirla a la puerta principal y veo que solo ella se baja del vehículo, en ese momento me sentí mal porque yo estaba emocionada de ver a mis nietos pero no podía demostrar ese sentimiento ya que al menos mi hija había venido, a lo cual me dice que sus hijos tuvieron unos pendientes y por eso no pudieron asistir, se hizo un nudo en mi corazón al recibir estas palabras, no sé qué estoy haciendo mal, solo quiero ver a mi familia reunida de nuevo, le digo a mi hija que tome asiento en lo que llegan mis otros hijos, suena el teléfono y es Dayana, avisándome que no podrá asistir porque sus hijos tienen muchas tareas (igual que todas las semanas),y el nudo se hace más fuerte en el corazón. Esperamos una hora y Tadeo no apareció (por ende, no trajo a mi nieta, la más pequeña), entonces procedimos a comer con Vicky. Había tanta comida que no sabíamos de dónde escoger. Pero todo me había quedado delicioso, terminamos de comer, limpiamos y estuvimos hablando toda la tarde, se nos pasó el tiempo y llegó el momento que más me temía, mi hija se tenía que ir, Vicky se acerca a mí, me abraza y me dice que siempre va a estar acá para mí, aunque de vez en cuando discutamos por llamada o tengamos opiniones diferentes en ciertos temas, me da un beso en la frente y me dice “te amo, madre, que Dios te bendiga”, se da la vuelta y se va, me dirijo hacia la cocina, guardo la comida sobrante en el refrigerador con el mismo nudo en el corazón, me siento despreciada, mis hijos y mis nietos no me pueden dedicar un poco de su tiempo, apagué las luces de la cocina, me comencé a cambiar para ponerme mi ropa de dormir cuando vi tu foto, se me salieron las lágrimas, no sabes la falta que me haces, cuando tú estabas ellos me visitaban más seguido, hoy hice otro intento de juntar a la familia y no funcionó, no sé cuál es el problema pero cuando tú estabas todo era mejor.


-FIN-



Entradas recientes

Ver todo
Solo un ratito

Comenzar una relación con este mundo es bastante difícil, pero imagina esto con otro grado de dificultad. Uno de los primeros golpes de...

 
 
 
Amigos de oro

Raymundo, esposo de Beatriz, un joven muy trabajador que ejercía la profesión de carpintero, era muy bueno en lo que hacía y con sus...

 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • YouTube
  • TikTok
bottom of page